jueves, 25 de octubre de 2007
Un día, él se fue y nunca más volvió. Siendo muy joven, él murió y ella se quedó sola. Simplemente, ella decidió tener hijos, pero no una pareja. Cualquiera sea el motivo, hoy son muchas las mujeres que en la plenitud de su vida humana y laboral, por decisión propia, ajena o de la vida misma, se convierten en jefas de hogar y crían solas a sus hijos. Detrás de ese nombre genérico de familia monoparental se oculta el conflicto enorme de tener que ocupar distintos roles, sin desatender ninguno, cumpliendo con todos e incluso sobrellevar la enorme duda de si se debe ser papá y mamá al mismo tiempo o no.
Una mamá sola no puede elegir trabajar o no: tiene que hacerlo para sostener económicamente la casa. Tampoco tiene la posibilidad de optar por ir o no a la reunión de padres de la escuela porque no hay quien la reemplace. Mientras gana dinero y educa a sus hijos, su propia vida le reclama una nueva oportunidad, volver a amar, tener amigas y los tiempos y las obligaciones se superponen hasta hacerla estallar.
Es inevitable que la primera sensación que aparece en estas mamás es la culpa por todo. Tanto si trabajan mucho como poco, si están más o menos horas con sus hijos, si se encierran como si se arreglan para salir. Y el primer conflicto es cómo salir de esa encerrona.
Sumas y restas
La única posibilidad para llevar adelante el hogar, criar a los hijos y seguir siendo una mujer es poder ocupar los tres roles, entrando y saliendo de ellos con naturalidad. Es fácil decirlo, pero difícil llevarlo a la práctica.
El peor camino es intentar ser la mujer 10: la mejor madre, la trabajadora ideal, la que más plata gana. Esta exigencia atenta contra la mujer: después de gastar tanto tiempo, queda nada para salir o querer conocer a alguien.
Una mujer que puede reflexionar con serenidad acerca de sus tiempos, de cuánto suma o resta si trabaja menos horas o ve menos a sus hijos, está en condiciones de encontrar espacios para todo y para todos con naturalidad.
En esas sumas y restas, en lugar de cantidad se debe preguntar por la calidad porque vale mucho más pocas horas pero llenas de afecto para estar con los hijos, que mucho más tiempo sólo con resentimiento. Pero, claro, esta ecuación sale siempre que no se sienta culpa pues este sentimiento resta flexibilidad y limita la creatividad.
¿Culpable de qué?
Las mamás solas que están en conflicto con esta situación sienten culpa casi por todo. Muchas hasta se hacen responsables por la muerte o ausencia del padre, aparece culpa por los horarios laborales, por los reclamos de los hijos o porque no está bien visto salir con las amigas o con un hombre si se es una madre sola. En general, este sentimiento se traduce en dudas que casi nunca tienen una única respuesta: ¿dejo de ganar dinero y me dedico más a los chicos?, ¿son lo suficientemente grandes como para que trabaje más horas?, ¿reaccionarán mal si le digo que tengo una relación?
La culpa genera compulsión a la mentira como un escape. Es más fácil engañar a los chicos diciéndoles que la salida es por cuestiones laborales cuando, en realidad, es una cita, que enfrentarlos a la verdad.
En cambio, cuando una mujer consigue estar tranquila y segura en sus espacios, cuando tiene esos espacios legitimados porque ella misma se ha dado permiso, trasmite la información con claridad, no se esconde y destierra la culpa. En el área afectiva, lo central es entender que el hijo no es la pareja, que cuando ella sale con alguien no traiciona a nadie porque no hay nadie a quien traicionar y que amar a otro no es sinónimo de amar menos o dejar de amar al hijo.
Escuchar a los hijos
Para las mamás solas, el reclamo de sus hijos es un disparo directo al corazón. Cada vez que los chicos piden más atención, más compañía, un juguete o ropa, ellas lo sienten como una deuda casi imposible de pagar y ni siquiera tienen ese otro que les sirva de límite para la interminable cantidad de pedidos de los niños.
Sin embargo, en la voz de los hijos hay señales que son mucho más interesantes para una mamá que busca ser feliz para hacer feliz a los suyos. Por ejemplo, un chico que tenga problemas en la escuela, miedos no resueltos y reiterados o se haga pis en la cama puede estar diciéndole a su mamá lo mucho que le pesa que él sea su único interés. Cuando una mujer puede interesarse por su desarrollo profesional, su aspecto y su vida afectiva – es decir, encuentra su espacio como persona – el hijo deja de ser el único soporte amoroso, se siente aliviado y no necesita traducir en síntomas físicos el agobio que lo ahoga.
Por su parte, un chico con inhibiciones, retraído y tímido puede ser el producto de una mamá que puso en él todo su futuro y se olvidó de que soñaba con ser una profesional destacada o con tener un título o un mejor trabajo.
De sus tres espacios esenciales (trabajar, educar a los hijos, ser mujer), el que más les cuesta encontrar a las mamás solas es del ser mujer y, consecuentemente, lo peor que le puede pasar al hijo es que ella no encuentre a otro en quien hacer recaer su amor y él sea el único depositario de todo su afecto.
En cuanto a lo laboral, el riesgo no es solamente que mamá no se anime a trabajar demasiadas horas sino que se exceda y encuentre en el trabajo la justificación para no volver a casa. Sin embargo, en este caso, el hijo también hará su reclamo correspondiente. El asunto está en que la mamá esté en condiciones de escucharlo y eso lo conseguirá si está lo suficientemente abierta para hacerlo.
Por eso, casi siempre es sinónimo de bienestar y armonía que un hijo chille porque mamá sale, se maquilla o va a trabajar. Y, en cambio, no es saludable para ninguno que mamá se anule como mujer y deba vivir en la escuela porque el chico chilla allí y los maestros lo amonestan.
La voz interior
Para estas mamás, también es importante aprender a escucharse a sí mismas y a su cuerpo. La tensión muscular, la angustia, los trastornos de alimentación, ataques de pánicos o estrés son las señales que advierten que en su relación con sus roles hay más culpa que libertad, más encierro que apertura.
Sólo a veces, la reflexión y el reconocimiento de estos síntomas son el camino hacia la curación. Pero, en la mayoría de los casos, se necesita auxilio profesional.
Una mamá sola, en armonía con sus funciones múltiples, con aire para ejercer todos sus puestos vive y les trasmite a sus hijos una relación vital, alegre y sin cargas. En cambio, una mujer que no logra hacer convivir sus espacios sólo trasmite frustración y agresión, incluso en la relación con sus hijos.
No ocupar espacios ajenos
Así como una mamá sola tiene diferentes roles a cumplir, y cada uno de ellos debe encontrar sus espacios y tiempos, cuando se trata de la falta de figura paterna la clave es que una madre no puede ocupar el lugar de un padre. Ni por función ni por género, una mujer está en condiciones de trasmitir el mensaje paterno.
Para los hijos, hay otras imágenes masculinas que pueden suplantar la ausencia del padre: un abuelo, un tío y hasta un amigo muy cercano se pueden convertir en los dadores de ese rol paterno. En cambio, cuando sobre el hijo mayor recae la obligación de convertirse en el padre de sus hermanos y el hombre de la casa, puede generar en él una madurez prematura que no le permita desarrollarse en plenitud.
Tener claro la imposibilidad de convertirse en la figura paterna ayuda a estas mujeres a no confundir tampoco su lugar en el trabajo. En el trato con superiores y compañeros varones, una mujer sola tiene un lugar preciso y no necesita adoptar posturas o conductas masculinas para poder ejercer liderazgo o hacer valer sus derechos. Por el contrario, una mujer sola tiene todas las ventajas de su propia decisión e independencia cuando la soledad se convierte, para ella, en una experiencia enriquecedora y no en una carga llena de culpas que debe llevar por el resto de su vida.
Me enviaron por mail asi que no se cual sea la fuente...
Prepara su llegada con flores, niña. No sigas llorando. Escrita por una voluntaria del Movimiento Anónimo por la Vida, Centro para mujeres embarazadas; Santiago, Chile.
sábado, 20 de octubre de 2007
Muchas madres tienen dudas en torno a si hay que explicar al niño que tiene padre y cómo hacerlo. Algunas piensan que no es necesario explicarlo, y que si los niños son muy pequeños (menos de cinco años) no van a entender nada. Tradicionalmente se ha tendido a la ocultación de la condición de “hijo de soltera”, por considerarse una vergüenza o un pecado, hasta el punto de que muchos niños crecían creyéndose hijos de sus abuelos y hermanos de sus madres.
Lo más conveniente para el niño o niña es saber la verdad. Tarde o temprano hará preguntas sobre la ausencia de su padre al comparar a su familia con otras familias. Conocer la realidad le ayudará a asumirla con naturalidad. Hay que proporcionarle la información que necesite conocer en ese momento y transmitirle seguridad y confianza en el futuro.
Dependiendo de la edad que tenga el niño o niña, hay que darle una explicación acorde con su nivel de comprensión:
Si tiene menos de cinco años, no necesita explicaciones muy detalladas y es probable que no lo entienda del todo en un principio. Será suficiente con decir que hay muchos tipos de familias y que en la suya no convive el padre, aunque lo tenga.
Entre los cinco y ocho años, podrá comprender las implicaciones de lo que se le explique y querrá saber cómo es su padre y dónde está.
Entre nueve y 12 años el niño o la niña tiende a pensar en términos de bueno/malo, correcto/incorrecto. Es importante explicarle que no hay nada de malo en una familia como la suya, que es una más, hablándole de los otros tipos de familia y especialmente de las familias monoparentales. Además, sería aconsejable responder a las preguntas sobre su padre en la medida en que podamos hacerlo, de una manera positiva.
Continuando en la línea de la claridad y en la información honestidad, es aconsejable dejar abierta la comunicación, expresando que estamos dispuestas a hablar de este tema cuando el niño la niña quiere o lo necesite.
¿CÓMO SON OTRAS FAMILIAS?
Como mencioné antes, conviene proporcionar a los niños o las niñas alguna información sobre los distintos tipos de familias, y en particular sobre las familias monoparentales, asegurándonos de transmitirles una total normalidad y la conciencia de disfrutar de los mismos derechos y deberes que cualquier otra familia.
A modo de guión, podemos sugerir hablarles de los siguientes tipos de familias: familias en las que conviven hijos(as), padre, madre y abuelos(as) (familia extensa); familias de padre, madre e hijos(as) (familia nuclear): familias en que conviven los(as) hijos(as) únicamente con el padre o con la madre (familias monoparentales) y que se pueden generar a partir de: la maternidad o paternidad biológica o adoptiva en solitario. La muerte del cónyuge, la separación, el divorcio o la anulación del vínculo de una pareja.
¿PODRÉ REHACER MI VIDA AFECTIVA?
Muchas madres solteras se precipitan en la búsqueda de una pareja para resolver sus necesidades afectivas, “normalizar” su situación como familia y proporcionarle a su hijo(a) una figura paterna. Parece como si encontrar una pareja lo más rápido posible fuera la solución a todos sus problemas.
Las madres solteras pueden educar solas a sus hijos con resultados satisfactorios.
La búsqueda de la independencia es uno de los objetivos primordiales en la vida adulta de todas las personas. En el caso de las madres solteras, se convierte en un objetivo de primera necesidad. Muchos de los problemas más graves que presenta la situación de madre soltera se deben precisamente a que su vida se desarrolla en una situación de dependencia de otras personas: económica, personal, afectiva y social. Esta situación de dependencia la obliga en ocasiones a asumir situaciones de maltrato, abuso y explotación.
LA AUSENCIA DEL PADRE, ¿AFECTA A LA SOCIALIZACIÓN DE LOS NIÑOS/NIÑAS?
Se ha demostrado de manera consistente que uno de los mejores predictores de la adaptación de las niñas o los niños a la separación es la capacidad de la madre para afrontar el estrés y seguir haciéndose cargo de la educación de sus hijos.
A fin de cuentas, la oportunidad de exponerse a un buen modelo de rol no se agota en el padre, sino que es posible que las niñas y los niños en la vida cotidiana tengan acceso a otros modelos, tanto masculinos como femeninos, y podemos pensar que este hecho es igualmente positivo para su socialización.
Abstenerse de hablar mal del padre, probablemente tenga el efecto contrario al esperado. La mayoría de los niños acaban llegando a sus propias conclusiones cuando llegan a la vida adulta. Muchos desearán saber quién es y quizás traten de establecer contacto en algún momento.
Enfrentar con sinceridad, amor e inteligencia la educación de nuestros hijos, es formarlos como Ser Humano.
Mi correo electrónico:
Ser_humano@prodigy.net.mx
www.elsiglodetorreon.com.mx/
En todas las sociedades del mundo y a través de todas las épocas, siempre ha sido duramente criticado y mal visto, que una chica salga embarazada por accidente o voluntariamente siendo “soltera” viva sola o bajo el mismo techo de sus padres.
Este último factor, acarrea una serie de conflictos de toda especie, y responsabilidades en las que se involucra primordialmente a la familia y más directamente a los abuelos maternos.
Esta es una historia, como la de muchas mujeres; de ésas mujeres que confian plenamente en el hombre que confunden con “el amor de su vida”. La protagonista (obviamos su nombre por respeto), es “La madre soltera”.
Al conocerlo experimentó el típico flechazo, le impresionó su personalidad y la seguridad que él demostraba en su trabajo (ambos trabajan en la misma oficina).
Un día, se dió cuenta que había química entre ellos y empezó una relación un poco extraña, que ella calificó como “demasiado sincera y sin medias tintas”.
Pero a pesar de todo, ella se daba cuenta de que él no la quería con la misma intensidad, pero pensó que podía despertar en él, la misma pasión y amor que a ella la consumía.
Obvio, sucedió lo que pasa en las parejas que van a mil por hora, sin pensar siquiera en las consecuencias, pensando sólo en el inicio de una hermosa relación íntima, ella supuso que estarían más unidos, pero cuando se enteró que sería madre, más que miedo, experimentó algo muy hermoso. Pensó que sería el motivo para estar juntos por siempre… (apoyarse, quererse y esas cosas), sabía que se venían momentos difíciles, porque no estaba preparada, pero sentía que podía salir adelante.
Sin embargo, su sueño se convirtió en pesadilla…
En el mismo momento que le comentó a su pareja, sobre su estado de “embarazo”, y saber que no tendría su apoyo, (aunque lo dijo, pero no lo cumplió), muy tarde comprendió que no la amaba lo suficiente como para enfrentar esa enorme responsabilidad…
¡Todo fue mentira!
Sus argumentos fueron salpicados de mentiras… pensó que significaba algo para él… y no sólo ella, sino ése ser que venía al mundo.
Todo ésto la hizo verlo tal cual era, cómo realmente él era y darse cuenta que fué “otra más a la que él le hizo el favor”, sólo que esta vez… dejó un regalo muy especial: UN HIJO.
La decepción que le embargó por el rechazo del padre de su hijo, se le sumó tambien el dolor y el miedo. Sabía que como “madre soltera” se le cerrarían muchas puertas y hasta llegó a considerar a ese hijo que latía en sus entrañas, como un obstáculo para alcanzar cualquier meta que se propusiera en adelante.
Como era de esperarse, la noticia en su casa provocó una profunda crisis en la que hubo lágrimas y recriminaciones. Fueron los días más horribles y tristes de su vida.
No tuvo más remedio que callar, bajar su cabeza y pedir perdón a sus padres una y otra vez y muchas veces más, sintiendo el temor de quedarse desamparada. Pero al cabo de algunos meses sus padres decidieron apoyarla y conforme transcurrió el tiempo se descubrió amando cada día más a ese pedacito hermoso que se movía en su vientre, y que sin nacer todavía, ya llenaba su vida de nuevos bríos y nuevas ilusiones.
Entendió que si una puerta se cierra, otras se abrirían, con las que aprendería a poner a prueba sus propias capacidades. Descubrió de pronto dentro de si, a una mujer más fuerte de lo que ella misma suponía. Y el día que nació su hijita, lo único que sentía por aquel hombre, era lástima infinita, porque por cobarde, se había privado de esa dicha tan grande.
Ha pasado casi tres años desde que nació su bebita, y verla sana, hermosa y que Dios le permita tenerla a su lado, es la mejor recompensa al sufrimiento.
Ella trabaja muy duro para poderle dar todo a su hija y prepararse para un futuro en el que pueda educarla lo mejor posible y darle más de lo que ella tuvo.
Con ternura dice que va a inculcarle a esa hermosa niña, los valores morales que hagan de ella una mujer íntegra y honesta, y nadie mejor que ella sabe que debe predicar con el ejemplo, tendrá que enfrentar numerosos retos, pero estoy segura que va a superarlos airosamente.
Tuvo que ser a ésas alturas de su vida, en que comprobó en carne propia que, ser “madre soltera” nunca debe ser un obstáculo para superarse, que se debe seguir caminando por la vida con la frente muy en alto.
Es una inmensa alegría. saber que ella está convirtiendo su “pecado”, en su mayor aliciente para ser mejor como ser humano, y siempre darse a respetar y jamás volver a aceptar a uno de esos hombres que no desperdician la oportunidad para hacer leña de un árbol caído.
Ella está aprendiendo que no debe confiar sus sentimientos sólo a palabras que son como promesas inciertas, sino en hechos reales.
Muy dentro de su corazón ella sabe que vale mucho y que puede alcanzar las metas que se proponga y no “a pesar de su hija”, sino “al lado de su hija”.
El apoyo de un hombre no es tan necesario cuando una misma sabe darse su lugar, y cuando se acepta con toda la madurez posible, que un hijo debe considerarse una bendición y jamás un estorbo, aunque éste llegue en condiciones adversas.
Quizá algún día, esta “madre soltera” de nuestra historia, encuentre el verdadero amor, pero mientras vaya caminando por la vida sólo para su hija, ella se dará cuenta que Dios le ha dado la oportunidad de sentir el amor que existe entre una madre y un hijo, se dará cuenta que el verdadero amor ya lo tiene a su lado, y que son unos ojitos grandes, una piel suavecita, una hermosa sonrisa, unos grititos llenos de salivita cerca de su oído, ¡Un pedacito de su ser y de su corazón!.
Su bebita tiene casi tres añitos y ella dice que es lo mejor que pudo haberle pasado, se siente orgullosa de su muñeca. Es obvio que ella, no es la primera ni la última “madre soltera”, en éste mundo, pero sí:
¡La que tiene todo para ser felíz!.
Y ustedes mis queridas amigas… ¿Qué hubieran hecho en su lugar?
Espero sus valiosos comentarios.
Salud y Saludos.
Doral.
www.todamujeresbella.com
viernes, 19 de octubre de 2007
Madres solteras pueden construir familias mejor integradas, afirma especialista
Asegura Julia Chávez Carapia, investigadora de la Escuela Nacional de Trabajo Social de la UNAM que decidió ser madre sin tener pareja, tiene máximo dos hijos; sin embargo, cuando se trata de una divorciada o viuda, puede tener tres o cuatro.
México, DF.– Los hogares constituidos por madres solteras pueden integrarse y convivir, en muchos casos, de mejor manera que las familias compuestas por padre, madre e hijos, señaló Julia Chávez Carapia, investigadora de la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS) de la UNAM.
La especialista detalló que este fenómeno se da en todos los estratos, pero sobre todo en las clases baja y media; en esta última, por lo general, las mujeres deciden tener hijos sin casarse y de manera sui generis.
Destacó que según el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), en el año 2000 el 20.6 por ciento de los hogares estaban constituidos por jefas de familia, y en 2005 fue de 23.1 por ciento.
En este sentido, el Distrito Federal está por arriba de la media nacional, pues a principios de este siglo registraba 25.8 por ciento de mujeres al frente de una casa, y cinco años después alcanzó el 28.9 por ciento, precisó.
Informó que en la mayoría de los casos, estos núcleos se integran de la madre con los hijos, a la que se agrega la familia extensa, donde otro pariente vive con ellos, como los abuelos o la hermana de la jefa de familia.
De este modo, puntualizó que la mujer que decidió ser madre sin tener una pareja, tiene máximo dos hijos; sin embargo, cuando se trata de una divorciada o viuda, puede tener tres o cuatro.
Empero, las de niveles socioeconómicos bajos que se involucran en una relación de la cual nace un hijo y se separan de su cónyuge, por lo regular repiten ese patrón de conducta hasta tener cuatro o cinco hijos de diferentes padres, agregó.
Por otra parte, indicó, una mujer se puede embarazar desde edades tempranas por falta de orientación sexual, lo que ocasiona más gestaciones no deseadas, un fenómeno que se ha incrementado de manera importante en el país.
“En México no se ha logrado tener equidad social, ya que existen prejuicios y situaciones culturales y tradicionales, donde se ejerce la discriminación y se propicia la desigualdad”, apuntó.
Aún cuando se trate de una madre soltera profesionista y con un proyecto de vida, se enfrentará con la marginación por parte de la sociedad, que no termina por aceptar a ese sector, denunció.
Con respecto al impacto social hacia este grupo femenino, aclaró que de forma pública se debe entender que estas madres tienen derecho a vivir con libertad y sin prejuicios, así como a buscar los mecanismos para respetarlas como individuos sin olvidar sus derechos humanos, y que están en igualdad de circunstancias que cualquier otra persona.
Es innegable, reconoció, que tienen mayores problemas de carácter económico y social, pero de la forma como se asimile que todos somos seres iguales, con los mismos derechos y capacidades, se podrá mejorar la perspectiva hacia esta condición en la vida cotidiana.
Según Chávez Carapia, sólo el Distrito Federal cuenta con un sistema de apoyo económico para las madres solteras, el cual es distribuido con el requisito de que pertenezcan a un estrato social bajo.
Refirió que el número de divorcios, al igual que el de hombres que abandonan el hogar, se ha incrementado notablemente, y casi el 25 por ciento de los hogares con una mujer al frente de la familia ha recurrido a esta organización por estas causas, no porque la mujer haya decidido ese proyecto de vida, concluyó.
www.milenio.com
El manejar la disciplina en una familia no es facil y cuando se es divorciada o soltera uno suele ver el problema como si fuera aun mas complicado. Pero Uds. como jefes unicas de su hogar tienen un gran ventaja!
Muchas de las familias modernas con padre y madre presentes estan en crisis porque los patrones de autoridad tradicionales ya no funcionan.
Uds. madres divorciadas y madres solteras, tienen una ventaja, una enorme ventaja. No se tienen que poner de acuerdo con su pareja, no tienen que convencer a nadie para introducir cambios en su familia.
La Reunion Familiar les va a permitir promover la colaboracion en casa siempre y cuando Uds. estan dispuestas a compartir un poco su autoridad con ellos y dejar que sus hijos participen en las decisiones y en el manejo de la casa. Veran con que seriedad sus hijos aceptaran sus responsabilidades! Y sentiran un enorme alivio al poder compartir su autoridad. La autoridad es una carga pesada que si se comparte con los hijos promueve la responsabilidad en ellos.
tomado de igooh.com.ar/www.padresehijos.org
Tener hijos con distintas mujeres, ha sido el timbre de orgullo de los llamados "machos mexicanos" que han dañado enormemente la cultura del País.
Una proporción exagerada de madres mexicanas son solteras y la educación de los hijos es fragmentada.
Según el Consejo Nacional de Población 4.5 millones de madres solteras habitan al País y pasan de 10 millones los hijos que no tienen la figura paterna en su desarrollo.
La creencia falsa de que tener muchos hijos es síntoma de masculinidad, se ha perpetuado por varias generaciones y la emancipación de la mujer es algo solo parcial, mientras no se elimine esta mal endémico.
Según la página de "Sociedad" de El Universal del 30 de agosto pasado: "Estadísticas oficiales recientes en Estados Unidos, refieren que 90% de los hijos que huyeron de casa provenían de familias sin padre".
"Así mismo, 70% de la criminalidad juvenil provenía de familias donde el padre está ausente.
85% de los jóvenes en prisión crecieron en familias sin padre y 63% de los jóvenes suicidas tenían padres ausentes".
Aunque no tenemos estadísticas similares para México, el problema es semejante y muy grave porque la proporción de madres solteras es muy superior en México, a la de Estados Unidos.
Según el mismo artículo: "Silvia Luna Santos, subdirectora de Información del Instituto Nacional de las Mujeres, coincide al informar que el ser humando debería estar enmarcado dentro de un triángulo, madre, padre e hijo, pues tanto la figura materna como la paterna son importantes".
"Por lo tanto agrega Luna, la decisión de lanzarse en solitario a la búsqueda de un hijo, puede tener consecuencias no deseadas ante la omisión paterna, como lo son, un sentimiento de abandono, desarraigo, inseguridad, añoranza y falta de identificación de la figura paterna".
Esto de ninguna manera es derogatorio de la figura de la madre que es preeminente y la más importante en la familia, ni tampoco queremos decir con estas afirmaciones que las madres que se "la han fajado" y parcialmente absorben el papel de padre y de madre conjuntamente, carecen de merito.
Gran parte de la cultura mexicana es el producto del esfuerzo y la tenacidad de la madre y obviamente no es en vano que el insulto más grande que tenemos en nuestro léxico sea el insulto a la madre.
Empero la ausencia del padre es una mutilación de la formación sico-social de los hijos y obviamente causa de una enorme cantidad de problemas.
Los problemas pueden existir aún con la figura materna y paterna, pero naturalmente el problema se agudiza cuando falta el padre o hay una figura irresponsable, que solo ocasionalmente se presenta en el hogar.
Algo parecido aunque en menor escala, esta sucediendo en la actualidad con los padres jóvenes que tienen una cantidad excesiva de trabajo; jornadas inhumanas de 10 y 12 horas diarias y trabajos inclusive de sábados y domingos, sin vacaciones, perjudican grandemente la unidad familiar y el desarrollo.
Empresas recién nacidas demandan de sus organizadores empeños extraordinarios y dedicación monopolística en detrimento del equilibrio familiar.
Pero existen además empresas en nuestro medio que exigen demasiado a sus colaboradores y que les piden una dedicación fuera de todo equilibrio productivo.
Que lástima que los libros de biología de primero de secundaria no impulsen la formación en familia y la necesidad de una imagen materna y una imagen paterna.
Que lástima que la educación en valores en México sea tan deficiente y que no partimos del hecho incontestable de que la familia es la célula social y el origen de un desarrollo compatible con un sano crecimiento y una sana salud mental.
Ojalá los nuevo libros y las nuevas reformas pedagógicas den un paso adelante en el sentido correcto y ayuden a que México tenga un crecimiento más congruente con los valores que decimos profesamos los mexicanos.
www.elporvenir.com.mx
Aunque las circunstancias económicas de las madres solteras pueden ser muy distintas, hay algunas consideraciones generales que hacer. Elabora planes con anticipación. Antes de que nazca el bebé, trata de ahorrar la mayor cantidad de dinero posible para demorar lo más que puedas el regreso al trabajo. Así tendrás más tiempo para compartir con tu bebé, un tiempo que los dos necesitan para conocerse. En casi todo Estados Unidos hay programas que se hacen cargo de la atención médica de la madre soltera y su bebé cuando es necesario. Por lo general, el asistente social del hospital donde des a luz al bebé te puede informar sobre esos programas y conseguirte los formularios correspondientes, incluso antes del nacimiento.
En Estados Unidos, el gobierno federal proporciona alimento gratuito tanto para la madre como para el bebé mediante el programa Mujeres, Bebés y Niños (Women, Infant and Children, WIC). También puedes reunir los requisitos necesarios para recibir un subsidio de vivienda o un ingreso mensual del programa de Asistencia por Niños a Cargo (Aid to Dependent Children, ADC). No te sientas denigrada por tener que aceptar la ayuda de los programas asistenciales. Tienes derecho a recibir ese beneficio, al igual que tu bebé. La sociedad considera a los bebés y a los niños como uno de sus recursos naturales más valiosos, y es correcto que desee hacerse cargo de ellos.
Elige un estilo de crianza que te dé resultado, con el que te sientas cómoda.
A las madres solteras, al igual que a todos los padres, les recomiendo encarecidamente el estilo de crianza afectiva.
Este tipo de crianza desarrolla tu propia intuición materna y te da el estímulo de la hormona materna natural que necesitarás para perseverar durante este período de prueba. Como es probable que después de cierto tiempo tengas que alejarte del bebé por motivos laborales, quizás no puedas poner en práctica todos los elementos de este tipo de crianza en forma permanente. Sin embargo, durante la licencia por maternidad puedes practicar a pleno la crianza afectiva y luego incorporar algunos de sus elementos en tu estilo de vida posterior.
Las madres solteras son particularmente vulnerables a los consejos de los parientes y amigos con buenas intenciones que ofrecen su orientación sobre cómo se debe cuidar al bebé. Tu situación es especial y requiere un tipo de crianza especial: haz lo que te dé mejor resultado a ti.
Elegir el empleo adecuado es de especial importancia para las personas que crían a un hijo sin pareja, porque más adelante van a necesitar de esta fuente de autoestima para desarrollarse plenamente como personas y como progenitores. Si tienes que trabajar por razones económicas como la mayoría de las madres solteras, elige un empleo que fortalezca tu autoestima y en el que tengas la posibilidad de un ascenso futuro.
Sentirte realizada como persona te ayudará a valorarte como madre.
Me crié en un hogar monoparental desde mi más temprana infancia, y hasta el día de hoy recuerdo un hecho muy importante de nuestra situación: siento un gran cariño por mi madre, que hizo lo mejor que pudo en una situación para nada ideal. Trata de dedicarte a una actividad que puedas manejar desde tu casa o de encontrar un empleo que te permita tener al bebé contigo. Otra opción es conseguir trabajo en un lugar donde tengan guardería, de modo que puedas pasar con el bebé la mayor cantidad de tiempo posible. No trates de ser madre y padre a la vez: no lo eres y no puedes serlo. En los primeros meses de vida el bebé te necesita como madre; más adelante te ocuparás de la influencia masculina.
El estar embarazada y no tener una pareja no implica que se tenga que pasar una de las experiencias más maravillosas de la vida sola. Si estás embarazada y el papá de tu bebé no está contigo lo primero que tienes que hacer es aceptar la situación, y para poderla enfrentar más fácilmente, detectar a las personas que te apoyan y quienes te gustaría que te acompañaran en los momentos más importantes del embarazo, nacimiento y crianza de tu hijo. Puedes pensar en familiares o amigos, lo importante es que con ellos te sepas acompañada y apoyada. El sentirte apoyada te ayudará a recuperarte y a llevar a cabo el reto tan importante que tienes frente a ti, criar a un hijo. (Ver: Enfrentando la situación).
Es importante que tengas en cuenta que aunque el valor de la familia es indiscutible, en ciertas circunstancias en que alguno de los padres falta y el que queda pone todo de su parte por darles el mejor ambiente, los niños pueden tener un desarrollo completamente normal, e incluso mejor que en las familias en las que la relación de pareja no es buena.
Cuando tengas a tu hijo contigo dale todo tu cariño, pero no centres tu vida en él, es importante tanto para ti como para él que sigas viendo más gente, para que tú convivas y converses con adultos y para que él conozca a más personas que a ti.
También es importante que continúes con actividades que te enriquezcan y relajen, si es que ya las practicabas y si no, que te des tiempo para encontrar algo que te guste, como un deporte, alguna manualidad, un club de lectura, etcétera. En la medida en que tú te sientas bien contigo misma, estarás bien para dar todo el cariño que tu bebé necesita.
Económicamente tener un bebé implica un gasto fuerte y enfrentarlo sola no es fácil. Acepta toda la ayuda que te ofrezcan, en especial si amigos o familiares con bebés te pasan ropita, juguetes o hasta muebles, es muy poco el tiempo que los usan y recibirlos puede aligerar mucho la carga. De esta forma, puedes comprarle nada más algunas cositas que te hagan ilusión y enfocar tus gastos a aspectos verdaderamente importantes como los doctores, medicinas, etcétera.
Es una buena idea, desde ahora que estás embarazada, si no lo tienes, conseguir un seguro de gastos médicos e ir haciendo un ahorro dedicado a emergencias, de esta forma estarás tranquila en caso de que se presente alguna.
jueves, 18 de octubre de 2007
Con datos de una encuesta nacional a familias de Estados Unidos, un grupo de investigadores halló que pocos niños en hogares con padres solos concurrían al médico para consultas de control, comparados con los chicos de hogares de madres solteras o parejas.
Los niños con padres solteros eran también un 20 por ciento más propensos a estar un año completo sin seguro médico, afirmó el estudio publicado en la edición en internet de Health Services Research.
En cambio, los niños de madres solteras tenían un "acceso a la salud comparable, si no mejor" que los niños que vivían con ambos padres, indicaron los autores.
"Lo más importante es que los hijos de familias constituidas sólo por el papá serían más vulnerables a sufrir problemas de salud por falta de consultas médicas o porque no acceden fácilmente a la atención médica cuando la necesitan", dijo la coautora del estudio, la doctora Kathleen Ziol-Guest.
Los hombres suelen ser menos propensos que las mujeres a ir al médico por su propia salud y esto explicaría, al menos en parte, los resultados del estudio, sostuvo Ziol-Guest, investigadora de la Escuela de Salud Pública de Harvard, en Boston.
"Deberíamos buscar la forma de que los padres solteros comprendan la importancia de tener cobertura de salud y de realizar consultas de rutina", agregó la autora.
La encuesta nacional incluyó a padres de 62.193 chicos menores de 18 años. Apenas el 3 por ciento de los chicos vivía en un hogar sólo con el padre, mientras que el 22 por ciento lo hacía sólo con su mamá.
Las familias a cargo de una mamá sola eran mucho más propensas a vivir bajo la línea de pobreza y tener el seguro de salud gubernamental que las familias a cargo de un papá solo o de ambos padres.
No obstante, los hijos de madres solas eran los más propensos a concurrir al médico por prevención.
Los hijos de padres solos registraron la tasa más baja de consultas pediátricas de control en el año anterior (el 57 por ciento), comparados con el 69 y el 67 por ciento de los niños de hogares a cargo de madres solteras y de ambos padres, respectivamente.
"Como las madres solteras, la mayoría de los padres solteros tratan de hacer lo mejor que pueden con sus hijos bajo circunstancias difíciles. Pero necesitan más educación y apoyo en cuanto al cuidado de la salud de sus hijos", concluyó Ziol-Guest.
FUENTE: Health Services Research, on line 17 de julio del 2007
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Por un lado, la ciencia ha logrado independizar la reproducción, de la sexualidad. Por otro la vida diaria, o la fatalidad separa parejas durante la gestación y/o el parto.
En estos casos las pacientes tienen como primer sustento emocional a sus familias, y en segundo lugar al equipo médico.
Por ello es muy importante una buena delación médico paciente. Esta debe basarse en lo que se denomina las "tres C": Comunicación, Comprensión y Confianza. (Dr. Francisco Maglio)
La relación se basa también en el derecho del paciente a conocer la realidad de su situación, por lo cual el médico tiene el deber de decirle la verdad.
Desde el frío guardapolvo blanco, distante y aséptico, hasta la cercanía excesiva que confunde los roles, existe una actitud que hace posible el respeto y la dignidad en la relación médico-paciente: la empatía. Esta no consiste en "querer" al otro, ya que no estamos obligados a ello. Pero sí ponerse en su lugar, sentir con su piel, ver con sus ojos. Por eso los obstetras, tenemos la suerte, que gracias a nuestra especialidad, estamos con pacientes que por lo general no están enfermos, sino embarazados, y podemos acompañarlas durante este hermoso proceso natural, que es el embarazo y el parto.
“Hay que estar con el enfermo, sin ser el enfermo" (Unamuno).
A veces se plantean ciertas discrepancias entre lo que hace un paciente y lo que piensa el médico desde el punto de vista moral. Esta actitud no tiene ningún fundamento en las ciencias de la salud, cuyo objetivo es prevenir y curar las enfermedades, y no juzgar actitudes morales. El paciente vale y debe ser valorado por lo que es, una persona, un sujeto, y no por lo que hace.
El cuidar al paciente como misión, ¿es una actuación paternalista? Parece más bien una de las manifestaciones propias de la actividad clínica en la que "no es posible tratar de forma abstracta sino concreta e individual, el tratamiento de una enfermedad puede ser enteramente impersonal; el cuidado de un paciente debe ser completamente personal".
La tarea de todo profesional de la salud es confortar al paciente, acompañarlo y ayudarlo en la búsqueda del significado de su sufrimiento. Cuando se le da significado al sufrimiento, este desaparece, y sólo queda el dolor físico. Así como el sufrimiento del parto, que cuando se escucha el llanto del bebé se disipa inmediatamente, aunque siga doliendo.
Siempre se dijo que el dolor del parto es el más intenso que uno se pueda imaginar, pero el que más rápido se olvida.
Dr. Guillermo Poli: guillermopoli@criocenter.com
Según datos del Registro Civil, anualmente alrededor de 28 mil niños no son reconocidos por sus padres. Las demandas por pruebas de paternidad aumentaron en un 150% en el Servicio Médico Legal durante 2006. Tres hombres que han vivido este proceso entregan sus excusas. Miedo y rabia son algunos de sus argumentos. Juzgue usted.
Dicen que América Latina es un continente de “huachos”, desde el origen de su historia. Y como si fuera en honor a esas interpretaciones antropológicas, en Chile hay cerca de 28 mil niños que nacen al año y que no son reconocidos por sus padres.
Precariedad en las relaciones, falta de preparación, miedo y rabia, marcan la decisión que un hombre toma cuando una mujer -muchas veces sin ser su pareja- anuncia la llegada de un hijo que no se esperaba.
“Negar hasta la muerte. Eso fue lo que hice porque ella era mi amante y reconocer a ese niño significaba renunciar a la mujer con la que sí quería formar familia”. Con estas palabras Luis (34) explica la decisión de haber dejado en el camino a Sebastián, el hijo que nunca ha visto y que ahora tiene seis años. Para no pensar en la culpa se refugia en su hija Catalina, de la misma edad, por la que se desvive y a la que -según dice- le entrega el doble de amor.
No obstante, asegura no estar arrepentido de lo que hizo porque está convencido de que lo engañaron; su amante y su novia “se dejaron un hijo para atraparlo” y el hilo se cortó por lo más delgado. “Lo asumí como una canallada de mi parte y se me cayó la cara de vergüenza, pero en esa etapa del embarazo uno no visualiza al hijo sino a las madres. Sentí mucha rabia porque las mujeres no piensan nada más que en ellas, en sus tristezas y en que el niño les va a llenar el vacío que las aqueja. Pero en su juego involucran a otros”.
¿Quién, yo?
Es una sensación parecida la que describe Francisco (48) cuando recuerda que tuvo que cambiar su vida para convertirse en padre. “Vivía en Venezuela desde hace 7 años y con mi última pareja habíamos terminado hace cinco meses. Pero tuvimos un ‘resbalón’ y ella quedó embarazada. Cuando me lo contó, me dijo que no me preocupara porque no quería nada de mí y que se volvería a Chile. Me encegueció el enojo, pues no me incluía en su forma de decirlo; era una decisión unilateral que tenía el potencial de transformar mi vida y yo no tenía derecho a opinar. No la vi más y luego de una depresión hice las maletas, volví a Chile sin trabajo, y mi hijo Rafael tenía ya dos años”.
Esta primera reacción es frecuente en situaciones donde no hay un vínculo estable, sostiene el siquiatra y sicoanalista León Cohen. “Uno de los modos más potentes de deshacerse de la responsabilidad propia, es la proyección en el otro. Por eso, no es extraño que la primera tentación sea pensar que se trata de una trampa de la mujer. En los hombres, no son raros los mecanismos mentales defensivos frente a cualquier cosa que presione el compromiso, especialmente el embarazo, donde se agrega la paranoia respecto a que la mujer tiene conocimiento de su ciclo reproductivo, y ellos no”.
La historia es conocida y se repite cada año. Tanto así, que con la implementación de los Tribunales de Familia, el Servicio Médico Legal tuvo que triplicar su capacidad para dar respuesta a la demanda de pruebas de ADN por paternidad, que aumentaron en un 150% en 2006. De un promedio de dos mil al año, pasaron a 5 mil en el mismo período.
Héctor tiene 52 años y si su hija Ana (24) no lo hubiese buscado incansablemente, nunca la habría conocido. La misma indiferencia mantiene cuando se refiere a su hijo Carlos (22), al que a pesar de haber reconocido legalmente, no lo une ningún vínculo. “Hace un par de años llegó la niña a buscarme, fue algo muy bonito, aunque vino a pedirme explicaciones. Yo le dije que fueron locuras de juventud, que yo no estaba ni ahí con asumir responsabilidades y que su madre quería ‘cazarme’, que por eso me corrí”.
Tampoco se arrepiente de su decisión porque dice que hasta ahora no ha comprendido “¡qué es eso de ser padre!”.
La importancia de las madres
Es la pregunta del millón en una sociedad donde la figura paterna se ha ido debilitando. Cohen señala que “sólo contamos con nuestros modelos de paternidad heredados o imitados pero escasamente comprendidos. El padre que facilita el desarrollo, que ayuda a contener las emociones y que sirve de modelo de compromiso y responsabilidad consistente, no es el más frecuente. Habitualmente nos encontramos con papás que ocupan el lugar de hermano mayor autoritario, o abuelo distante y conservador, o amigo infantil del hijo”.
En la misma línea, el siquiatra Luis Alberto Cayazzo sostiene que las mujeres actuales están formando hombres que se perpetúan como buenos hijos pero que están poco preparados para ser padres. “La función paterna ha ido perdiendo valor y relevancia en nuestras sociedades. Basta mirar la representación de la Sagrada Familia, donde José tiene un papel completamente secundario frente al protagonismo de la madre y el hijo”.
Y así también lo siente Luis, al contar la experiencia con su hija, luego de haberse separado. “Pesamos menos que un paquete de cabritas. Todo, absolutamente todo, depende de ellas. Nos transformamos en la visita del fin de semana y en las cien lucas mensuales. Somos padres sólo porque nos dijeron que lo éramos y aparte del ADN, la única forma de estar seguros, es la relación de amor, la confianza, pero esos son convencionalismos”.
De ahí la importancia que juega la mujer en esta historia. “Si la madre no le da lugar al padre, éste queda descalificado”, argumenta Cayazzo-. Y Cohen agrega: “La mujer embarazada y su hijo son un mismo cuerpo y éste una víscera, fuente de sensaciones y cambios profundos en el cuerpo y la mente de la madre. El padre es un espectador cuyo papel lo da la profundidad del vínculo con la madre y con el proyecto de la pareja”.
“Yo creo que para ser mejores padres, las mujeres tienen que ayudarnos, darnos garantías para poder entrar en ese proceso donde ellas tienen todo el poder y nosotros ningún control. Es angustiante, porque a todos nos pasa lo mismo y no tenemos palabras para decirlo”, señala Francisco, ahora que el tiempo ha transcurrido y puede enorgullecerse de su hijo de 15 años, y del camino recorrido”.
Gracias Fabiola Oropesa
Dadas las altas estadísticas de divorcios en los Estados Unidos donde uno de cada dos matrimonios termina en separación de cuerpos y bienes, no es de extrañar que sean cada día más las madres de niños pequeños que se hagan las siguientes preguntas: ¿Podré volver a salir con alguien? ¿Algún hombre se interesará en cortejarme al enterarse que tengo hijos menores de edad viviendo conmigo? ¿Con qué ojos verán mis hijos mi intención de salir a divertirme los sábados por la noche?
Te tengo buenas noticias y espero que las recibas con optimismo y ánimo positivo: la respuesta es sí...tienes derecho a rehacer tu vida amorosa y estoy aquí para decirte cómo.
Presta atención a los siguientes consejos:
1.) Concédete un tiempo para sanar.
Espera a que cierre la herida, a que el dolor del divorcio o la pérdida de tu esposo se aminore gracias a la acción del tiempo que termina siendo tu mejor aliado. En este ínterin, dedícate a tus hijos en cuerpo y alma, para que no tengan duda de que ellos son una prioridad en tu vida. El tiempo aconsejable fluctúa entre 6 meses y un año.
2.) Sé franca con tus hijos y comunícales tu decisión.
Reúnelos y diles que, dado que ya ha pasado un buen tiempo desde que su padre salió de tu vida, necesitas volver a ser completamente feliz y que, para eso, el amor de pareja es requisito fundamental. Diles que deseas amar y ser amada otra vez.
3.) Que no te preocupe el qué dirán. Olvídate de aquellos que creen que porque tus hijos están a tu cargo no tienes derecho a poseer vida propia y a buscar el amor nuevamente. Tú eres la dueña de tu destino. La que construye su felicidad o cava su propia tumba con depresión o desaliento. Tú puedes continuar siendo una buena madre y buscar pareja al mismo tiempo.
4.) No hables de tus hijos en la primera cita.
De hecho yo sugiero que te reserves el tema hasta la tercera, a no ser que el amigo con el que salgas te lo pregunte directamente. No se trata de mentir pero tampoco de ahuyentar a un posible pretendiente contándole detalles sobre tus pequeños y haciéndolo pensar en la inmensa responsabilidad con la que cargaría si llegara a tener una relación exclusiva contigo. Harás eso más adelante, cuando él te haya conocido mejor como para escuchar con mentalidad abierta lo que tendrás que decirle sobre tu divorcio o viudez y tu familia.
5.) No lleves a tus pretendientes a la casa… a menos que pase a ocupar la categoría de novio y sea entonces prudente que tus hijos lo conozcan. Para los niños podría resultar negativo ver a una fila de candidatos que no pasan de la tercera cita y tener la impresión de que mamá sale con muchos hombres y no encuentra ninguno bueno.
6.) No uses a tus hijos como excusa para no tener ninguna vida sexual una vez que hayas encontrado a Mr. Right.
Si lo haces, te estarías convirtiendo en una mártir que cree que puede permanecer célibe en aras de un instinto maternal llevado a extremos. Tus hijos preferirán una madre feliz que salga de la casa una o dos noches a la semana a divertirse, a que una que se queda encerrada entre cuatro paredes con cara de pocos amigos y desquitando su mal humor con ellos.
7.) Cuando salgas a una cita y dejes a los niños con un familiar o una nana, resiste la tentación de llamarlos.
A ningún hombre le gusta la idea de ver interrumpida una velada romántica por ese remordimiento materno que te conduce a marcar el teléfono casi en medio de un beso. No dejes que tus hijos te controlen…como tampoco permitas que el nuevo hombre en tu vida los aparte de ti.
La clave del éxito reside en la búsqueda del equilibrio. Como ser humano integral, tú puedes trabajar fuera de casa, ser una buena madre y una mujer "de carne y hueso", amada y amante, al mismo tiempo.
Las mamás que se separan, también sienten la obligación de volver rápidamente a funcionar como familia, a pesar de la pérdida de la pareja y la ausencia del papá. En el caso de las madres solteras, el dolor de no poder compartir cotidianamente las penas y alegrías del ser padres, es igualmente intenso, pero luego se transforma en una doble carga con la que tienen que vivir.
Existe una tendencia muy acentuada -a excepción de las mujeres que han enviudado-, a que las madres traten de "borrar" al padre del contexto familiar. Muchas mujeres no logran separar sus conflictos, sus resentimientos y, habitualmente, transmiten a sus hijos, con frases como "¡eres igual que tu padre!, los sentimientos de frustración derivados de la relación de pareja, y así, es frecuente que los niños se transformen en confidentes de la mamá y sean lastimados por las críticas que ella hace del progenitor, que de cualquier forma es parte de su hijo.
Una consecuencia de esto es el que hay una gran cantidad de niños que no tienen padres funcionando no sólo por la irresponsabilidad del propio padre, sino por los efectos de la actitud de la madre.
Si el padre está ausente de la vida del niño, le beneficia el tener una imagen paterna, ya que coadyuva a un equilibrio emocional y la posibilidad concreta de poder, en un futuro, formar una familia. Las mamás deben tener claro que es muy importante la presencia del padre en la educación y formación de los niños, especialmente en los hijos varones. Un sustituto masculino significativo para el niño puede ser alguno de sus abuelos, un tío e incluso un buen padrastro o un profesor.
Las mamás solas y las solteras invariablemente enfrentan la pregunta: "¿y mi papá?", siempre deben darle al niño respuestas consistentes; cuando el menor es pequeño, no conviene entrar en detalles porque no está preparado para entenderlos. Lo único que quiere es tener un padre y tiene derecho a pensar que él, "bueno o malo", existe.
Si el padre conoce al niño y quiere participar de su educación, es casi siempre recomendable que la madre lo permita, pero que al mismo tiempo regule su presencia. Hay que proteger a los niños de relaciones inestables, por lo que no es conveniente que el padre aparezca cuando quiera, sino que, por el beneficio del niño, participe de manera constante. Por esto mismo, las madres deben tener especial cuidado al presentarles a sus hijos a su nueva pareja, porque de ser algo pasajero, los exponen a vivir una nueva pérdida.
Asimismo, es habitual que el padre no se haga presente y en situaciones como ésta es conveniente decirle al niño que su padre vive en otro lugar, porque con los años puede aparecer. De hecho, muchos padres aparecen o son buscados por sus hijos cuando los niños son preadolescentes o cuando ya están entrando a la adultez. Sin embargo, las madres deben tener especial cuidado en no sobre-estimular la figura del padre para no hacer crecer en el niño falsas expectativas respecto a él, simplemente hacerle saber que existe y que vive en otro lugar.
A medida que el niño crece y su pensamiento se vuelve más complejo, hay que darle más explicaciones; es recomendable, por ejemplo, que la madre le diga al niño: "tu papá y yo nos separamos".
Cuando los padres se separan y el que se va de la casa se desentiende de los hijos, los niños viven la situación con un dolor muy profundo, el que comparan incluso con la sensación de que su padre hubiera muerto y se sienten desconcertados frente a su repentina ausencia.
En el caso de una separación matrimonial, se recomienda que las madres se esfuercen al máximo para lograr que el padre siga presente en la vida de los hijos. Hay muchos casos en que los papás tratan de estar cerca de los hijos, pero se encuentran con el muro de la madre. Muchas veces los padres quieren participar, pero las madres no los dejan o supeditan la pensión alimenticia a las visitas. Pero, ¿si el padre en algún momento no puede pagar, la mamá va a exponer al niño a la ruptura con su papá? Las dos cosas no deberían estar relacionadas, porque se perjudica la estabilidad emocional del niño.
Cuando la causa de la ausencia del padre es la muerte, es importante que los niños tengan cerca una figura paterna que lo reemplace. De este modo sabe que además de llevar el recuerdo de su padre en su corazón, tiene a alguien cercano a quien recurrir cuando necesite hablar de hombre a hombre o jugar y aprender cosas que no podría hacer sólo con la ayuda de su madre.
En este sentido, es muy importante el papel que juegan los abuelos, ya que si el niño tiene la suerte de tener cerca a alguno de ellos, el dolor de no tener a su padre junto al abuelito va a ser mucho más tolerable.
Por Ramón Clériga
El autor es psiquiatra y psicoanalista.
Si el padre conoce al niño y quiere participar de su educación, es recomendable que la madre lo permita, pero al mismo tiempo regule su presencia. Hay que proteger a los niños de relaciones inestables, por eso no es conveniente que el padre aparezca cuando quiera, sino que -por el beneficio del niño- participe de manera constante. Por esta misma razón, las madres deben tener especial cuidado al presentarle a sus hijos a su nueva pareja, porque de ser algo pasajero, los exponen a vivir una nueva pérdida.
Asimismo, es habitual que el padre no se haga presente y en situaciones como ésta la psicóloga recomienda, “decirle al niño, por ejemplo, que su padre vive en otro lugar, porque con los años puede aparecer. De hecho, muchos padres aparecen cuando los niños son preadolescentes o cuando ya están entrando a la adultez”. Como señala la profesional, es mucho mejor que el niño tenga la ilusión de que su padre está lejos, pero que existe, a vivir con un sentimiento de abandono constante.
Sin embargo, las madres tienen que poner especial cuidado en no sobreestimular la figura del padre para no hacer crecer en el niño falsas expectativas respecto a él. “No se trata de retratar al padre ausente como Superman o decirle que cuando regrese le va a traer regalos; sino simplemente que existe y que tiene que vivir en otro lugar, pero que a pesar de eso lo quiere mucho”. Los psicólogos explican que a medida que el niño crece y su pensamiento se vuelve más complejo, hay que darle más explicaciones. “Es recomendable, por ejemplo, que la madre le diga al niño: tu papá y yo nos separamos, por razones de trabajo el tuvo que irse lejos, pero quizás en algún momento escribirá
Dejo info sobre la maternidad a solas. Sean libres de opinar.
Besos
Una Mama y una Bebe


