sábado, 27 de junio de 2009

México: el 41% de los hogares sin padre

El modelo tradicional de familia mexicana está cambiando. En la última década se ha registrado un aumento de los hogares donde no hay una figura paterna, según datos del Instituto de Estadística y Geografía de México (INEGI).

En 1995, el 31% de los hogares no tenía padre, mientras que en 2009 esa cifra aumentó al 41%.

Eso quiere decir que en la actualidad hay más de 11 millones de familias mexicanas donde la figura paterna está ausente.

Según algunos analistas, esta situación se explica por factores como el incremento en las separaciones conyugales, la mayor esperanza de vida de las mujeres y una mayor independencia económica.

"Antes las parejas convivían más años y no les daba tiempo de divorciarse porque moría uno de los dos", le dijo a BBC Mundo Carlos Welti, académico de la Universidad Autónoma de México (UNAM).

¿Cifras confusas?

Welti, experto en demografía, dijo que la de cifra del 41% de hogares sin padre puede ser confusa, ya que no significa que en esas familias exista una mujer como jefa de hogar.

"En este cálculo se hace referencia a todo tipo de hogares, no sólo a aquellos donde hay una relación de parentesco", señaló.

Por eso propone que para saber con más exactitud cuáles son las familias donde la mujer es jefa de hogar, es necesario analizar sólo los hogares nucleares, es decir, donde existen hijos.

"Considerando esto, hay 3 millones de familias mexicanas que tienen a una mujer como jefa de hogar", dijo Welti.

"Ha sido duro"

En México cada vez son más las mujeres que crían solas a sus hijos y se hacen cargo de los hogares.

Los casos de mujeres que cumplen el papel de padre y madre a la vez son frecuentes. Yolanda Santos es una de ellas.

Viuda desde hace 15 años, esta trabajadora doméstica crió sola a sus tres hijos.

"Ha sido muy duro sacar adelante a mi familia, se sufre mucho por los gastos de la casa. Algunas noches no podía dormir de la preocupación", dijo Santos en conversación con BBC Mundo.

"Ganaba US$2.5 dólares al día y con eso no me alcanzaba para comprar la leche de los niños, ni los zapatos, ni la ropa", agregó.

Sin embargo, el sacrificio de Yolanda le trajo recompensas. Con el paso de los años consiguió dos empleos y pudo comprar una casa en un barrio popular de la capital.

Los analistas coinciden en que los hogares encabezados por una mujer seguirán marcando la tendencia, un fenómeno que no sólo ocurre en México sino también en otras partes del mundo.

Desde | BBC Mundo

lunes, 15 de junio de 2009

Mujeres embarazadas y bebes en peligro

Argentina,mi pais tan querido...ha dejado de ser un pais seguro,un pais con valores un pais de justicia.
Le robaron hace unas horas el bebe recien nacido a su mama en un hospital publico en bs as capital delante de sus ojos...nadie sabe nada nadie vio nada.
Una mujer que no puedo pagar un lugar privado para tener a su bebe,una mujer desesperada q no tiene consuelo,ninguna "organizacion de defensa del niño" se mete ellos que tienen los medios para intervenir ni aparecen cito la unesco onu etc...aqui los raptos las violaciones a menores estan al orden del dia sino te toca no lo miramos...
esto refleja una cultura pobre ignorante...cada vez que una mama esta embarazada tiene miedo,de q va a ser del futuro de su hijo.

lunes, 1 de junio de 2009

Un rostro dramático del Paraguay, el país de las madres solteras

Sólo 3 de cada 10 chicos son reconocidos por sus padres. Un problema que tiene raíces históricas.

María Belén tiene los ojos redondos, como de asombro. Con las manos entrelazadas bajo la panza, tirantes la camisa y el pantalón blanco, será mamá en pocas semanas. Lleva el pelo atado en una cola de caballo, parece una escolar. Tiene 13 años y cree que no volverá a ver al papa de su bebé, quien llevará solamente su apellido, como ocurre con el 70% de los chicos que nacen en Paraguay. María Belén llegó desde Luque al Hogar de la Cruz Roja para madres adolescentes de Asunción hace algunos días, derivada por la Justicia. En una pelea, su padre, un policía, le apuntó con su arma reglamentaria. Por estas semanas, y hasta que el bebé tenga unos dos meses, tendrá una vida algo ordenada, cama limpia y buena alimentación en esta residencia que comparte con siete compañeras y en donde una pizarra verde señala: "No mientas, pues la mentira lleva a otros vicios".

Romelia, de 14, tiene rasgos aindiados y viajó 8 horas para llegar hasta acá. Se la ve muy sola, tiene los ojos transparentes y el pelo renegrido. Mira todo el tiempo hacia sus ojotas celestes. Fortunata (16), mirada achinada y panza rotunda, es la que más habla. Tampoco habrá un papá que la acompañe cuando llegue la hora del parto. Pero ella ya tiene los nombres para su criatura: Paola Leticia.

Todo indica que los hijos de María Belén, Fortunata y Romelia, tendrán documentos de identidad. Serán afortunados. En este país nacen unos 150 mil chicos al año y la mitad no figura en los registros. Así, con unos 6 millones de población, el último censo de 2002 certificó que había 600 mil personas no inscriptas, un 10% de los habitantes. "Viven, pero no existen", como le gusta decir a Clara Rosa Giardone, abogada litigante en varios casos de demanda de paternidad. Esta irregularidad, una más en un país donde lo clandestino es regla, lleva a muchos chicos a cursar la escuela hasta el momento en que se les reclama el DNI, que es cuando se ven obligados a desertar. Históricamente, cuentan, las madres confiaban en el servicio militar como en el momento del blanqueo: allí era donde se les daba a los soldados documentos y también les devolvían la sonrisa, ya que les curaban los dientes.

El país de las madres solas es una realidad de siempre en el Paraguay, aunque posiblemente la mayoría hayamos puesto los ojos en el tema recién ahora, con los hechos que recientemente salieron a la luz y que terminaron con el reconocimiento de un hijo por parte del presidente y ex obispo Fernando Lugo y la tensa espera por otras causas legales y demandas de ADN en, al menos, dos casos más. Lugo, quien habló en exclusiva con Clarín y señaló en la edición del último domingo que su experiencia había tenido un efecto positivo en este país de padres indiferentes, llegó al poder con aires de cambio luego de más de seis décadas de gobiernos del Partido Colorado. Lo hizo acompañado de varias mujeres que son reconocidas luchadoras sociales, feministas radicales que impulsan la ley de paternidad responsable y promueven la despenalización del aborto y una ley de salud reproductiva.

"La mujer paraguaya no es consciente de sus derechos y su ciudadanía", dice la psiquiatra feminista Cristina Román, mientras conduce su camioneta por las calles del mercado de Asunción. Cristina, que integra el colectivo 25 de noviembre, cuenta un dato escalofriante. El viernes 15 de noviembre, feriado en Paraguay por celebrase el día de la Independencia y el Día de la Madre, hubo un llamado al 911 cada 11 minutos por violencia doméstica. "Son días donde se toma mucho", señala con voz pausada Cristina, quien también es madre soltera.

Ese mismo día de la madre, a eso de las 2 de la tarde, Irene Alfonzo, de 20 años, parió a su beba a las puertas del shopping Multiplaza, mientras intentaba llegar al Hospital de San Pablo desde San Lorenzo. Iba acompañada de su madre y de su prima; acababan de bajar del colectivo y no hubo forma de aguantar hasta llegar al hospital. "Fue acá mismo", le dijo un policía a esta enviada, mientras señalaba la vereda de la avenida, atestada de niños vendiendo frutas y ofreciendo limpiar los vidrios de las gigantescas camionetas de los pudientes. "Todo fue muy rápido. Los de emergencia llegaron enseguida y la llevaron al hospital". Irene, naturalmente, también es madre soltera y la beba que nació con 2 kilos y medio es su tercer bebé, ya que es mamá de dos varoncitos de 2 y 3 años.

¿Por qué las mujeres se someten y no reclaman por sus derechos? Algunos hablan de la marca cultural que dejaron los ancestros guaraníes, que tal vez indica el origen de una conducta. Los indígenas entregaban a sus hijas como ofrenda a los conquistadores españoles, quienes habían llegado sin mujer a tierras americanas, de manera que cada uno concretaba su harén. La guerra de la Triple Alianza no hizo más que asentar las bases del patriarcado y dar nuevos impulsos al sometimiento femenino. Los historiadores serios señalan que directa o indirectamente por el conflicto murió cerca de la mitad de la población, y alrededor del 90% de los hombres, de manera que durante décadas este desfasaje de algún modo convalidaba el hecho de que los hombres contaran con muchas mujeres para satisfacer su deseo y, en el camino, repoblar la patria. Pese a que hoy las cosas no son así y que las cifras dicen que el 49,9% de los paraguayos son mujeres y el 50,1, hombres el giro cultural todavía no se ha dado y desde las clases pudientes y políticas se sigue instruyendo con el mal ejemplo de los hombres que, despreocupadamente, esquivan su responsabilidad a la hora de los hijos.

"Ese mito de la Triple Alianza permanece, los hombres siguen pensando que tienen cuatro mujeres", dice Angélica Roa, psicóloga y militante del movimiento Altervida. "Lo importante no es sólo que los inscriban, sino que generen un vínculo afectivo con los hijos. Acá, los padres no besan a los hijos. Los hijos son el único ámbito de dominio de las mujeres", dice, sentada en un sillón del hotel Cecilia, en un alto de un encuentro regional de Mujeres y Empleo.

Marina está acostada, casi rígida, envuelta por su camisolín amarillo. Le practicaron una cesárea, a ella le diagnosticaron una infección y venía mal el bebé, que se llama Luis y está en la incubadora. Tiene 16 años, el rostro algo poceado, muy delgadas las extremidades. Estudió hasta cuarto grado y trabajaba como doméstica cuando se dio cuenta de que estaba embarazada. No habrá papá para Luis. Mientras responde, mira como relojeando hacia la cama de al lado, donde otra adolescente termina de dar la teta a su beba rozagante. La suerte acompaña a Sonia, su compañera de cuarto: su novio no la dejó y va a acompañarla para inscribir juntos a la niña.

Desde | Clarin - Argentina